16.01.2026
La tecnología se une a la conciencia medioambiental: Schielein optimiza el lavado de arena y grava con el centrífuga de Flottweg
Grava y arena - materiales discretos de gran importancia: Ya sea en la horticultura, en la construcción de carreteras y obras públicas o como componente del hormigón, los áridos como la grava y la arena son indispensables para la industria de la construcción. Schielein Kies + Beton está especializada precisamente en estas materias primas y las suministra en una amplia gama de calidades y para diversas aplicaciones. La sostenibilidad y la conservación de los recursos desempeñan un papel cada vez más importante en las actividades de la empresa, mientras que los requisitos normativos han impuesto nuevas exigencias a sus procesos actuales. Para satisfacer estas demandas, Schielein ha implementado un circuito de agua cerrado - apoyado por la moderna tecnología del centrífuga de Flottweg, que permite un tratamiento de agua eficiente y respetuoso con el medio ambiente.

Formar activamente la renaturalización
Schielein Kies + Beton está dirigida actualmente por su tercera y cuarta generación. El gerente Ludwig Schielein dirige la empresa junto con sus dos hijos, Julia Hecke-Schielein y Ludwig Schielein. La renaturalización, la conservación de las especies y la sostenibilidad están muy presentes en el corazón de la empresa: por un lado, Schielein extrae arena y grava como materia prima importante para la industria de la construcción; por otro, transforma activamente antiguos lugares de extracción de materias primas en zonas naturales biodiversas. "Los requisitos de conservación de la naturaleza tienen máxima prioridad en la renaturalización. Nuestra principal preocupación es devolver a la naturaleza más de lo que le quitamos", explica Julia Hecke-Schielein. "Consideramos que nuestra tarea es crear una simbiosis entre la minería de arena y grava, la biodiversidad y el ocio local, y crear así valor añadido para toda la región".
Cómo funciona: extracción de arena y grava en Schielein
Una vez extraída la grava en bruto de los pozos y minas a cielo abierto, se procesa en las graveras. Se trata de un paso importante para que la arena y la grava puedan utilizarse para su fin correspondiente. En primer lugar, el material se lava, se criba y se selecciona. En particular, el proceso de lavado de la materia prima produce mucha agua de lavado, que debe ser procesada adecuadamente por la empresa. Durante muchos años, Schielein utilizó balsas de decantación para este fin. "Antes teníamos un circuito de agua abierto", explica Robert Niedermeier, director de operaciones de Schielein Kies + Beton. "Esto significa que el agua de lavado se dirigía a un estanque de decantación y se almacenaba allí. Esta balsa se dragaba una o dos veces al año y los lodos se trasladaban a otras balsas." El dragado de las balsas de decantación era un proceso especialmente laborioso y largo. Además, el consumo de agua de la empresa para el proceso de lavado era muy elevado.

De un circuito de agua abierto a uno cerrado con la centrífuga de Flottweg
Debido a un requisito reglamentario, Schielein decidió finalmente convertir su circuito de agua abierto, optando posteriormente por una centrífuga de alta capacidad de rendimiento de Flottweg para el nuevo circuito de agua cerrado. Desde entonces, el agua de lavado resultante se procesa con una centrífuga. El agua para uso industrial se depura y los sólidos se separan para ser eliminados por separado.
Mientras buscaba una solución técnica para un circuito de agua cerrado, Schielein exploró varias opciones diferentes. Finalmente se optó por la centrífuga por la escasa necesidad de personal y la facilidad de manejo. La implantación de la centrifugadora en el proceso existente también se realizó sin problemas: "La introducción de la centrífuga se planificó con mucha antelación junto con Flottweg y finalmente se llevó a cabo. Durante la instalación recibimos un apoyo continuo por parte de los técnicos de Flottweg", comenta el director de planta Niedermeier al describir el cambio de proceso.
En particular, se aprecia una notable degradación del consumo de agua. Esto permite reutilizar el agua para uso industrial recuperada del proceso. Además, apenas se necesita agua de reposición para todo el proceso. La centrífuga también requiere mucho menos espacio que la balsa de decantación. En resumen, la centrifugadora está demostrando ser la solución adecuada para el proceso: "Tenemos poca conservación, desgaste mínimo, menor consumo energético y el sistema simplemente funciona sin problemas", subraya el director gerente Ludwig Schielein.
Robustez gracias a la protección contra desgaste
Un elemento clave de las centrífugas decanter Flottweg es su durabilidad - incluso con materiales abrasivos. Los vástagos helicoidales del tornillo sinfín están blindados con carburo de silicio, uno de los materiales más resistentes del mercado. Además, los casquillos de metal duro garantizan un desgaste mínimo en los puntos críticos de la máquina. Como resultado, la centrifugadora también puede procesar el agua de lavado de tierras de forma fiable y continua.

Importante para la toma de decisiones: la fase de prueba
Al pasar a un circuito cerrado de agua, Schielein tuvo que realizar algunos ajustes en el proceso, al tiempo que también fueron necesarias medidas de construcción. Por eso, para el director gerente, Ludwig Schielein, era importante comprobar la viabilidad en un periodo de prueba. "Al final, pudimos responder a las siguientes preguntas: ¿Qué puede hacer la centrifugadora? ¿Qué lodos produce? ¿Cómo podemos tratar estos lodos al final? En este sentido, la fase de prueba fue muy valiosa para definir los parámetros básicos. Al final, tuvimos una gran confianza en construir el sistema según lo previsto". La máquina de pruebas permitió a Schielein simular cómo podría comportarse un circuito de agua cerrado.
A continuación, Schielein analizó los resultados de la fase de pruebas y tomó las muestras correspondientes. Se examinaron tanto el agua para uso industrial como los lodos para garantizar que se cumplían los parámetros deseados. La calidad del agua recuperada era especialmente importante para garantizar su reutilización en el proceso. Al mismo tiempo, había que alcanzar determinados parámetros de muestreo de lodos. La fase de prueba duró unos tres días, durante los cuales los técnicos de pruebas de Flottweg prestaron asistencia in situ.
La experiencia de Flottweg impresiona
Mirando hacia atrás, Schielein está satisfecho con la decisión de cambiar a un circuito de agua cerrado, así como con su implementación junto a Flottweg como proveedor de soluciones. "Nos dimos cuenta de que todo lo que Flottweg se propone, eso es exactamente lo que hace. Es esa experiencia la que valoramos especialmente", explica el gerente Ludwig Schielein. Esta confianza en la competencia técnica de Flottweg y la excelente colaboración durante toda la fase del proyecto fueron factores decisivos para el éxito de la implementación. En particular, fue la fase de prueba previa a la implementación final la que permitió evaluar de forma realista los parámetros básicos y adaptar de forma óptima el sistema a los requisitos operativos.
Con el nuevo sistema, Schielein combina con éxito la responsabilidad medioambiental y la eficiencia económica, sirviendo de ejemplo eficaz de cómo la tecnología moderna y la conciencia medioambiental pueden ir de la mano. El cambio demuestra que las soluciones sostenibles no sólo son posibles, sino también prácticas y orientadas al futuro.