Los procesos de separación centrífuga forman parte integral de la elaboración de productos lácteos desde hace más de 140 años. Sin embargo, los ejemplos actuales demuestran que incluso las aplicaciones más consolidadas siguen ofreciendo un potencial sin explotar. Tradicionalmente, se utilizan tecnologías de membrana o separadores de boquilla especializados para deshidratar productos lácteos fermentados como el quark, el yogur y el skyr.
Las centrífugas decantadoras ofrecen una alternativa atractiva. Una ventaja clave es su alto grado de flexibilidad: los distintos niveles de deshidratación pueden ajustarse con precisión, lo que permite que los procesos de producción se adapten más fácilmente a los requisitos cambiantes. Además, las centrífugas decantadoras pueden ofrecer beneficios económicos gracias a unos costes de inversión y mantenimiento comparativamente más bajos, así como a una alta disponibilidad de los equipos. Dado el crecimiento continuo de la demanda de productos lácteos ricos en proteínas, esto genera oportunidades adicionales para los operadores de las plantas.
Otro ejemplo práctico es el tratamiento del agua de estirado dela mozzarella. Este flujo de subproductos, que plantea un reto, contiene no solo sólidos, sino también valiosos componentes grasos.
Mediante el uso deun separador de discos en tres fases con una configuración de tambor especialmente diseñada, las fases individuales pueden separarse de manera eficiente. El uso de materiales de alto rendimiento personalizados garantiza un funcionamiento fiable incluso en condiciones exigentes. Las grasas recuperadas pueden reincorporarse al proceso de producción, lo que mejora significativamente la aprovechamiento de la materia prima.


